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Y algunos aún tienen la cobardía de preguntarse, ¿Dónde estaba Dios?...

domingo, 25 de enero de 2009
Posted by P.F.


Aunque ciertamente difiero de algunas de los puntos que se mencionan en este reportaje, me pareció sumamente interesante ya que cae como anillo al dedo, más bien es como una bofetada directa a la cara de aquellos que luego de luchar desesperadamente por negar a Dios (aunque ciertamente son mentes mediocres y “sabias en su propia opinión”, las que les hacen caso a estos pobres seres), andan luego burlándose de la supuesta y aparente ausencia de Dios en la vida de cada persona, luego de haberlo negado y rechazado en innumerables ocasiones…

En la entrevista que le hicieron a la hija de Billy Graham en el Early Show, Jane Clayson le preguntó: “¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?“
(se refería a los ataques del 11 de septiembre).

Anne Graham dio una respuesta sumamente profunda y llena de sabiduría.

Dijo:

“Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que salga de nuestras escuelas, que salga de nuestro gobierno y que salga de nuestras vidas ...

... siendo el caballero que es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos?”

A la luz de ciertos sucesos recientes... ataques de terroristas, tiroteos en las escuelas, etc...

Creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O'Hare se quejó de que no quería que se rezara en nuestras escuelas, y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas... la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Y dijimos que estaba bien.

Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos dar un cachete a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima. Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo.

Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal.

Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de las escuelas disciplinara a ningún estudiante que se porte mal porque no queremos publicidad negativa y por supuesto no queremos que nos vayan a demandar.

Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren.

Y dijimos que estaba bien.

Luego uno de los consejeros del consejo de administración de las escuelas dijo: ya que los jóvenes siempre van a ser jóvenes y de todos modos lo van a hacer, démosle a nuestros hijos todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo, y no tenemos que decirle a sus padres que se los dimos en la escuela.

Y dijimos que estaba bien.

Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hacemos en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo.

Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos: no me importa lo que nadie -incluyendo el Presidente- haga en su vida privada mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.

Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo vamos a imprimir revistas con fotografías de mujeres desnudas y decir que esto es una apreciación sana y realista de la belleza del cuerpo femenino.

Y dijimos que estaba bien.

Y luego alguien más llevó más allá esa apreciación y publicó fotografías de niños desnudos, llevándola aún más allá cuando las colocó en Internet.

Y dijimos que estaba bien. Ellos tienen derecho a su libertad de expresión.

Luego la industria de las diversiones dijo, hagamos shows de televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito.

Y dijimos que estaba bien.

Grabemos música que estimule las drogas, los suicidios y los temas satánicos.

Y dijimos que estaba bien.

Y dijimos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que adelante.

Y dijimos que estaba bien.

Ahora nos preguntamos: ¿Por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal?…y ¿Por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?

Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta.

Creo que tiene mucho que ver con que “LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS”.

Es curioso ver cómo creemos lo que dicen los periódicos, pero cuestionamos lo que dice la Biblia.

Es curioso cómo la gente simplemente manda a Dios a la basura y luego se pregunta por qué el mundo está en proceso de destrucción...

...

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La tiza y el profesor…

viernes, 9 de enero de 2009
Posted by P.F.


En muchas ocasiones un sinnúmero de personas se han cuestionado la fe y valentía de los jóvenes que desafían a sus profesores de clases, los cuales en la mayoría de las ocasiones intentan desesperadamente defender sus puntos y esquemas filosóficos en contra de Dios o la religión, frente a sus estudiantes. Ciertamente las historias abundan tanto en Puerto Rico como en los Estados Unidos, y estoy seguro que en muchos otros países del mundo también, de valientes jóvenes que con simples razonamientos, o con simplemente ponerse de pie, han derrotado rotundamente y puesto en ridículo a sus profesores , en lugar de ser ellos los que queden en ridículo, como esperaban los profesores. Para aquellos que aún no han escuchado de estas rotundas victorias aquí les dejo un ejemplo.

Esta es una historia verdadera que sucedió hace algunos años en la USC (Universidad de Carolina del Sur). En ese enorme cetro educativo había un profesor de Filosofía que era un ateo profundo. Su principal meta cada semestre era probar que Dios no podía existir.

Sus estudiantes siempre tenían miedo de discutir con él por su lógica impecable y su impresionante verborrea. Durante 20 años, siempre pensó que nadie tanto dentro de su clase como fuera de ella tendría el valor de ir en su contra. Claro que algunos habían discutido alguna vez a lo largo de alguna disertación filosófica la existencia de un ser superior, pero nunca nadie se había puesto realmente en su contra, nunca pudieron probar nada más que su propio convencimiento personal, nunca pudieron ir más allá de la duda razonable. Tampoco se esforzaban demasiado porque eran conscientes de que su nota final dependía de ese profesor.

Al final de cada semestre, en el ultimo día, el licenciado solía decir a su clase de 300 estudiantes: "!Si hay alguien que todavía cree en Jesús, que se ponga de pie!".

En 20 años, nunca nadie lo hizo. Sabían lo que venía después: él diría que todo aquel que cree en Dios es falto de inteligencia, ya que si Dios existiera, lo demostraría impidiendo que el pedazo de tiza que tenía en la mano se rompiera al golpear el suelo. Sería tan sencillo para El, probar que es Dios, y aun así no puede hacerlo, por tanto no existe". Y de ese modo, cada año tiraba un pedazo de tiza en el suelo para que se rompiera en pedazos. Los estudiantes no podían hacer más que mirar… Muchos terminaban convencidos de que Dios no existía.

Ciertamente, todos los años había algún cristiano que otro en su clase, pero en 20 años ninguno con el coraje de ponerse de pie.

Pues bien, hace unos años, un joven Cristiano que había escuchado las historias sobre este maestro, tuvo que asistir a esta clase, pues sin ella no podría terminar su carrera. Como era un cristiano sincero y comprometido con lo que creía tenía miedo a aquel momento en el que el profesor pidiera que si había algún cristiano sincero, se pusiera en pié para dejarlo en ridículo frente a toda la clase.

Durante los primeros 3 meses de aquel semestre, el rezaba todos los días para tener el valor de ponerse de pie, sin importar lo que dijera el maestro, o lo que pensaran sus compañeros de clase. Sabía que nada de lo que dijeran quebrantaría su fe. Pero a nadie le gusta que se rían de él…

Finalmente llego el día. El profesor dijo: "!Si hay alguien que todavía cree en Dios, que se ponga de pie!" El profesor y la clase de 300 alumnos lo miraron fijamente incrédulos, cuando este muchacho se ponía de pie en el fondo del aula.

El profesor, indignado ante semejante provocación grito " !Ignorante!, ¡ Si Dios existiera lo probaría evitando que este pedazo de tiza se rompa al golpear
el suelo!"

Y como tantas veces antes arrojó la tiza, pero al momento de hacerlo, la tiza se resbalo de sus dedos y fue resbalando por su manga, por los pliegues de su pantalón y por su zapato hasta que, intacta, rodó por el suelo.

El profesor quedo con la boca abierta observando por primera vez la tiza entera en el suelo, después levanto su mirada al joven que estaba de pie, salió de la clase.

El joven entonces pasó al frente del aula y hablo a sus compañeros de su fe en Jesús durante media hora. Los 300 estudiantes escucharon como hablaba del amor de Dios hacia ellos y de su poder.

A veces lo único que necesitamos hacer es PONERNOS DE PIE, sin importar lo que puedan pensar los demás compañeros o el mismo profesor, porque a la vez que el profesor se ve derrotado, también se da cuenta de que muchas veces las cosas no sucede por casualidad, y que hay una fuerza superior (Dios), que controla todo, aún los métodos para llamar a sus hijos que lo niegan, el tiempo preciso para que despierten y se den cuenta del Dios creador, que controla todo, aún los métodos menos imaginados para atraerlos a él con amor.